Ésta debería ser la madre de las explicaciones de toda la enmarañada trama que se empezará a desenredar para ti. Éste texto debería ser francamente un astrolabio, un arriba cardinal hacia donde mirar cuando simplemente los espejos se rompan porque no soportan más las cosas muertas. Ahora debo escribirlo.. no soporto tanta presión

jueves, octubre 2

Debilidad por lo numínico

Sucedió sin proponérmelo, iba cavilando entre silencios: de pronto me encontré de lleno con un árbol.

Algo en él (y ya lo nombro tan tibio), quizás la sutileza de sus dos mil hojas en íntima danza con el viento frio, quizás la honesta humildad de su tronco fuerte, quizás el suponerlo testigo de mi vida en mi calle; me llenó de un deseo irrefrenable de participar de su presencia.

Historiador añoso: tú que escribes en anales circulares -nunca pretendiste ser leído-, cómplice ciego, mastil sereno: déjame estar árbol contigo, enseñame la magia de llover y despertar reverdecido, invítame a la conciencia virgen de vivir trescientos años. Saberme evanescente, vuelto hacia el fulgor de la muerte, me llevará cíclicamente a tí: a buscar lo que nunca he perdido: La fertilidad de estar abierto como un árbol.

2 comentarios:

Cinico dijo...

Y que sea eso lo primero y ultimo que desees de un árbol. Aunque los árboles, son nada más, nosotros insistimos en ponerles sentimientos e historias. Los humanizamos. Podría ser también un espía, una intrusa que me observa paranoica y obsesiva.

Sin embargo, hay cosas que si son de árbol; las raíces. Dios nos libre de quedar como ellos, estancados para siempre en un pedazo de calle, de plaza, condenados a sobrevivir con lo inhóspito d ela ciudad y la cultura sobre ellos.

pasdedeux dijo...

Yo apuesto por el árbol.
Ahí algo que me da una profunda confianza en él (en tanto tal, no una confianza "diferenciado), y es que me gustó mucho eso de historiador añoso. Sí. Pero es un historiador de que se ensucia las manos para buscar bichos en tierra, sin pinzas. No es ese historiador heisenbergiano que se mira desde afuera.
Saludos, me rindo además, ante la arquitectura numínica, como siempre.

PS: Es naturaleza viva. Yo cacho.